El 2025 fue un año de lujo en mi historia.
Y no lo digo desde lo material,
sino desde algo mucho más profundo.
Para mí, el lujo dejó de ser objetos costosos
y se transformó en la posibilidad de vivir experiencias
que no todos se permiten.
Este año me retó a lo largo de los meses.
Derribó creencias de mi ego
y me pidió practicar desapego y humildad.
El aprendizaje fue profundo.
La transformación, real.
Fue este año cuando comprendí que debía crear mi propio sistema
y mis propias reglas del juego.
Un año en el que me reconocí como mujer completa.
En el que dejé de fragmentarme.
En el que descubrí que mi verdadero poder
está justamente ahí:
en sumar todo lo que soy
y todo lo que sé.
Este año fue un año de lujo,
no solo por haber tenido tiempo para reconstruirme,
sino por atreverme a vencer mis miedos
y recibir como recompensa experiencias maravillosas.
Resignifiqué mi concepto de éxito.
Aprendí de los pasos que di con certeza,
pero aprendí aún más de los pasos que di
en plena incertidumbre.
Fue así como comprendí —
no desde la teoría, sino desde la práctica—
que el éxito no se tiene.
¡El éxito se SIENTE!
Y empieza cuando te atreves
a vivir desde quien ya eres.
— Annely Rodríguez
Escribo para comprenderme. Comparto para acompañar.